Creencias y autoestima
El principio de la autoestima.
En primer lugar, es importante entender que la autoestima se construye desde la niñez. Según los teóricos de la psicología, si un niño dice “mira lo que hice” y se aprueba esta conducta, tenderá a actuar más de esa manera y a verse a sí mismo de manera positiva . En cambio, si hay castigo, es bastante probable que el acto disminuya su frecuencia y que el niño empiece a percibirse negativamente .
De esta forma, el ambiente hostil hace que las personas se sientan insignificantes, sin valor y pueden sentirse culpables por sentirse incapaces de promover o adquirir el afecto de los demás. Y entonces, una serie de adjetivos y creencias negativas se crean y reafirman con el tiempo, siendo arrastradas hacia el presente y el futuro, determinando una vida un tanto disfuncional y llena de sufrimiento.
Sabiendo todo esto, las mujeres, aquí en la edad adulta, todavía nos preguntamos: entiendo de dónde viene todo esto, pero ¿cómo puedo mejorar la autoestima si no puedo cambiar mi pasado?
Separar el diamante de la arena
Si el principio de todo está ahí en las construcciones del pasado, es necesario volverse buscadores de nosotros mismos y separar lo que es diamante de lo que es arena. La tarea comienza con el simple hecho de revisar nuestras principales creencias sobre nosotros mismos y darnos cuenta dónde, en qué momento y de quién son el fruto.
Muchas veces nos sorprenderá la espléndida nueva claridad de que no somos tan alborotadores como decía nuestra madre, ni tan gruñones como nos decían en la escuela, y simplemente vemos que esa “ropa” que nos pusieron ya no nos queda bien. Entonces comenzamos a debilitar estas creencias y creamos nuevas creencias funcionales que están aliadas a nuestro bienestar y autoestima positiva.
Un dato importante para ayudar en la búsqueda de creencias negativas: tienen un patrón. Estas son creencias que:
- Conducen a interpretaciones distorsionadas de la realidad;
- Causan sufrimiento;
- A menudo son rígidos, imperativos y demasiado generalizados;
- Aportan una noción determinista a nuestra autoimagen;
- Pueden hacer que nos percibamos como incapaces de cambiarlos.
Entonces, cada vez que nos sentimos estancados y sin perspectivas de poder cambiar el rumbo de nuestras propias vidas : ¡alerta roja! Detrás de esto hay alguna creencia conectada con nuestra identidad y autoestima que es disfuncional y necesita ser transformada.
La terapia como facilitadora
Trabajar la autoestima, además de parecer el trabajo de un minero, también es como el trabajo de desarrollar un músculo: necesitas practicar a menudo y constantemente para ver resultados. A veces podremos hacer este trabajo solos, a veces necesitaremos que alguien calificado nos ayude.
Elegir un terapeuta con el que desarrolles una conexión de confianza es clave para el éxito de este trabajo, ya que no es un trabajo puramente técnico-racional, sino que depende de establecer confianza en la relación terapeuta-cliente.
Así, cuando busques ayuda para desarrollar tu autoestima, busca un terapeuta que te brinde la acogida necesaria para que empieces a minar estas creencias y ¡finalmente sueltes la arena y cortes los diamantes que ya llevas dentro!
.png)
Comentarios
Publicar un comentario